El huerto de Igartubeiti y su entorno en agosto

Así dice el refrán: “Abuztuan azkenerantz, eguna doa indar beherantz”. Es decir que a finales de agosto, el día va perdiendo fuerza. Estamos en agosto, en pleno verano, sin embargo, en el entorno rural no hay muchos días de descanso. Los/as campesinos/as comenzaban en esta época a prepararse para el invierno, con el objetivo de tener el granero lleno para la llegada de la “larga noche”.

EL HUERTO

Es época de plantar las siguientes verduras y hortalizas: col, coliflor, brócoli, lechuga, escarola, cardo, acelga, remolacha, borraja, nabo, entre otras.

Como hemos dicho, agosto es buena época para empezar con los trabajos de cara a otoño e invierno. Tenemos una amplia gama, por ejemplo en la familia de la col, por ejemplo coliflor, coles de bruselas, romanescu… Tendríamos que plantarlas a partir de mediados de agosto. Y recogeremos la cosecha en otoño. Puede que parezca que es demasiado pronto para plantarlas pero estas plantas necesitan tiempo, pues tienen otro ritmo de crecimiento. Por lo que podemos empezar a recoger algunas cosechas de verano y hacer un hueco para otoño e invierno.

Este año, las personas que han tenido suerte y paciencia, podrán disfrutar de los pimientos. Debido a la climatología de la primavera y a pesar de que el verano va mejor, los pimientos no han crecido. ¡Con suerte, a ver si dan fruto a comienzos o a mediados de agosto!…

Pero a diferencia de los pimientos, las acelgas sí que están aguantando bien. Están preciosas con hojas anchas y un color verde que es difícil de copiar. El clima actual, la humedad y los días frescos, es idóneo para esta planta.

Por otro lado, es época de recoger los puerros que están en flor. Antiguamente, se colgaban para que se secasen y se recogían las semillas. Se puede hacer lo mismo con la cebolla, que da una flor muy parecida. Si no recogemos el puerro para comer, la planta sigue creciendo, llevando a cabo su ciclo. En euskera se llama “gara” y de ahí viene el verbo “garatu”, desarrollar.

EL ENTORNO

A pesar de los fuertes vientos, el granizo y las lluvias que han dejado huella en el entorno de Igartubeiti, las plantas han florecido.

Por ejemplo, la flor de la pasión, ha reaparecido tímidamente entre los arbustos de la huerta. Lo mismo ha ocurrido con el espino blanco, han brotado nuevas flores dándole una tonalidad blanca al color verde del entorno.

Por otro lado, algunas plantas frutales han empezado agosto enseñando sus mejores cualidades. La vid, que está trepando y entremezclándose entre los arbustos y árboles de la huerta, parece que dará buena cosecha. Antiguamente la planta de la uva era parte de las paredes del caserío, que creaba una imagen que hoy es muy difícil de ver. Esta variedad de uva no se utilizaba para producir vino, se trata de uva de mesa. Pero lo que llama la atención es la grosella. Se le han marchitado algunas ramas, pero aun así sigue dando frutos, ya que cada año viene con nuevas pujas. La fruta es parecida a la endrina, pero más blanda. Antiguamente se utilizaba como alimento o para hacer mermeladas.

Como anécdota, los ojos más curiosos podrán observar una fruta silvestre, que ha dado mucho de qué hablar a lo largo de nuestra historia, se trata de la fruta del tejo, una pequeña bolita roja que se esconde entre las hojas. Diferentes fuentes históricas comentan que esta fruta la utilizaban las brujas en los akelarres. Tiene propiedades alucinógenas, y si se consume en cantidad puede llegar a ser mortal. Por su uso en los akelarres, durante los siglos XVI, XVII y XVII, diferentes instituciones y autoridades ordenaron la tala del tejo, para poder controlar la brujería.