El huerto de Igartubeiti y su entorno en septiembre

“Iraila iratzearen hilabetea”, “Septiembre, mes del helecho”. El helecho, que se recoge en septiembre, ha sido uno de los elementos imprescindibles para hacer frente al invierno. Su importancia se ve reflejada en la famosa novela Garoa (helecho) escrita por Txomin Agirre en 1912.

El huerto

Después de recoger las últimas cosechas de verano, hemos preparado la tierra y plantado las primeras plantaciones para otoño e invierno: col, coliflor, puerro, borraja, acelgas, brócoli, escarola…

Por un lado hemos plantando coliflor. Como curiosidad, lo que comemos de la coliflor es la flor, lo que sería la parte blanca de la verdura.

También hemos plantado coles. En cuanto al modo de plantar, no conviene que la tierra esté muy ácida, por lo que habrá que echar cal, y también una buena cantidad de abono orgánico.

Los puerros, a partir de esta época del año toman mucha importancia en el caserío. Es la verdura que mejor aguanta el frío y las heladas de invierno. En Igartubeiti, los puerros que ya estaban en flor, los hemos recogido y las hemos puesto a secar para obtener las semillas.

El entorno

De septiembre en adelante, nuestro entorno empezará a coger la tonalidad de otoño, incluso si nos fijamos, ya podremos observar detalles que nos anuncian su llegada (helecho, acebo, nueces, avellanas, el viento sur…).
Los/as baserritarras amontonan el helecho en la “meta” o “zuhatza” para secarlo y utilizarlo después en la cuadra durante el invierno. También se aplicaba como fertilizante natural debido a su alto contenido en magnesio.
En los acebos de Igartubeiti ya han brotado las bayas rojas, muy apreciadas entre las aves. Esta planta de la familia del espino se ha usado en los caseríos para construir cercos naturales, para bajar la fiebre y su madera para hacer diferentes tipos de varas y bastones.
Entre los frutales de Igartubeiti los manzanos repletos de manzanas y las endrinas atraen nuestra atención.
El espino blanco se utiliza para construir cercados naturales.